El equipo del Instituto Politécnico Rensselaer ha desarrollado una pila poco más grande que una sello de correo que puede liberar cerca de 2.3 voltios, energía suficiente para alimentar una pequeña linterna o bombilla y a parte, condensadores de alta capacidad. Es solo un prototipo por el momento pero se espera obtener nuevos avances para en un futuro poder disponer de fuentes de energía más pequeñas y ligeras.

Estan compuestas por un 90% de celulosa y una estructura de nanotubo de carbono. Según Robert Linhardt (uno de los responsables del proyecto): "Los componentes están molecularmente unidos entre sí. Se imprime el nanotubo de carbono sobre el papel, y el conjunto se empapa de electrolitos."

 Estas baterías de papel funcionan incluso si se doblan, enrollan o cortan, lo que permite modificar su formar y controlar su potencia y voltaje según el tamaño y, además tienen un funcionamiento en un amplio rango de temperaturas.

La batería usa papel con un electrolito y nanotubos de carbono que están encajados en el papel. Los nanotubos forman los electrodos, el papel es el separador y el electrolito permite el flujo de corriente. Se ha demostrado que la sangre y el sudor son electrolitos adecuados para su funcionamiento, lo que podría traducirse en una posible uso en aplicaciones biológicas y médicas.
 

 

 

 

 

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